¿Extraña los viajes largos?
Aquí le ofrecemos tres ideas excelentes para hacer que los viajes diarios sean inspiradores
Si, al igual que muchas personas, siente que las restricciones recientes a los viajes le cortaron las alas, permita que lo inspiremos con tres ideas provenientes de todo el mundo para hacer que los viajes en su área local sean un poco más edificantes.
Estamos convencidos de que los viajes modestos y menos costosos tienen el potencial de ser tan reveladores y destacables como los viajes épicos que disfrutamos en el pasado. Para las personas que añoran la aventura, el humilde viaje diario tiene mucho para ofrecer y, cuando se realiza con creatividad, puede traer todos los placeres de viajar a nuestras vidas sin la necesidad de un viaje largo.
Estamos convencidos de que los viajes modestos y menos costosos tienen el potencial de ser tan reveladores y destacables como los viajes épicos que disfrutamos en el pasado. Para las personas que añoran la aventura, el humilde viaje diario tiene mucho para ofrecer y, cuando se realiza con creatividad, puede traer todos los placeres de viajar a nuestras vidas sin la necesidad de un viaje largo.
Haga frente al clima
Los holandeses tienen un práctica peculiar que se llama uitwaaien. No se necesita ninguna capacitación especial, pero sí requiere una buena dosis de valentía. Involucra actividad física rápida como caminar o correr, contra toda la fuerza del clima.
A diferencia de caminar sin prisas en un día soleado, uitwaaien es como una sacudida al sistema. El objetivo es salirse de la zona de confort y abrazar todo lo que la naturaleza tiene para ofrecer. Ayuda a lograr un equilibrio entre nuestro mundo interior y exterior.
Independientemente de dónde esté, hay muchas oportunidades para recrear la experiencia uitwaaien perfecta. Ropa cálida, una mochila ligera y buen calzado para caminar son los únicos requisitos. La costa, los lagos y cualquier paisaje que esté expuesto a grandes ráfagas de viento son ideales. Preferentemente, escasamente poblados con milla tras milla de paisaje ininterrumpido. Uitwaaien es una experiencia física, pero también tiene que ver con dejar atrás las cosas que nos definen en nuestro hogar y con mirar a la madre naturaleza a los ojos.
A diferencia de caminar sin prisas en un día soleado, uitwaaien es como una sacudida al sistema. El objetivo es salirse de la zona de confort y abrazar todo lo que la naturaleza tiene para ofrecer. Ayuda a lograr un equilibrio entre nuestro mundo interior y exterior.
Independientemente de dónde esté, hay muchas oportunidades para recrear la experiencia uitwaaien perfecta. Ropa cálida, una mochila ligera y buen calzado para caminar son los únicos requisitos. La costa, los lagos y cualquier paisaje que esté expuesto a grandes ráfagas de viento son ideales. Preferentemente, escasamente poblados con milla tras milla de paisaje ininterrumpido. Uitwaaien es una experiencia física, pero también tiene que ver con dejar atrás las cosas que nos definen en nuestro hogar y con mirar a la madre naturaleza a los ojos.
Tiempo de calidad con árboles
Shinrin-yoku o baños de naturaleza es el antídoto perfecto contra el estrés que podemos haber acumulado luego de interminables reuniones virtuales, ejercicio físico en línea y maratones de televisión. Es una terapia japonesa que
reconecta a las personas con el poder sanador del bosque.
Como el nombre lo sugiere, los baños de naturaleza se realizan mejor en la naturaleza; sin embargo, también se pueden realizar mientras se camina en cualquier entorno natural. Se recomienda que camine lentamente a una cuarta parte de su ritmo habitual para conectarse de manera consciente con su entorno.
La idea es que se conecte con todos los sentidos. Sentir la pesadez del aire, ver la densidad de la vegetación. Escuchar el chasquido de las ramas y el trinar y gorjear de la vida salvaje.
Este atención intensa no sólo alivia el estrés que sufrimos en la vida diaria, sino que también cultiva la curiosidad y una apreciación profunda por las maravillas del mundo natural.
Como el nombre lo sugiere, los baños de naturaleza se realizan mejor en la naturaleza; sin embargo, también se pueden realizar mientras se camina en cualquier entorno natural. Se recomienda que camine lentamente a una cuarta parte de su ritmo habitual para conectarse de manera consciente con su entorno.
La idea es que se conecte con todos los sentidos. Sentir la pesadez del aire, ver la densidad de la vegetación. Escuchar el chasquido de las ramas y el trinar y gorjear de la vida salvaje.
Este atención intensa no sólo alivia el estrés que sufrimos en la vida diaria, sino que también cultiva la curiosidad y una apreciación profunda por las maravillas del mundo natural.
Prenez le temps de vous perdre
Le plus surprenant de l’année 2020 a été de découvrir que nos villes ont tout ce qu’il faut pour nous combler et nous divertir, particulièrement une fois libérées de leurs touristes et de leur circulation.
La meilleure façon de connaître votre ville, c’est encore de la parcourir à pied, sans but ni contrainte de temps. Les Français ont un mot pour cela : flâneur ou flâneuse. Tiré de la culture littéraire française du XIXe siècle, ce terme décrit une personne qui fait de la simple déambulation dans les rues une véritable forme d’art.
Les théâtres, restaurants et cafés étant fermés, nous n’appréhendons plus la ville comme des acteurs, mais en tant qu’observateurs. Alors que seul l’intérieur de ces bâtiments nous paraissait autrefois digne d’intérêt, on se surprend aujourd’hui à en étudier les façades. C’est l’occasion de rechercher ces cours secrètes que nous ignorions parce que trop pressés, ou de se prélasser dans ces hauts lieux historiques aujourd’hui vidés de leurs touristes.
Pour profiter au maximum de votre balade, oubliez cartes et plans. Faites confiance à votre intuition. Une belle récompense vous attend ; celle de faire des découvertes inattendues.
Forêt, côte ou ville… voyager n’est pas tant une question de destination, mais plutôt de la joie que procure le fait de voir ou de faire quelque chose de différent. Alors, même si l’effervescence des longs voyages vous manque, nous vous encourageons à faire votre sac à dos avec un esprit ouvert. Les nouvelles aventures ne seront pas difficiles à trouver.
La meilleure façon de connaître votre ville, c’est encore de la parcourir à pied, sans but ni contrainte de temps. Les Français ont un mot pour cela : flâneur ou flâneuse. Tiré de la culture littéraire française du XIXe siècle, ce terme décrit une personne qui fait de la simple déambulation dans les rues une véritable forme d’art.
Les théâtres, restaurants et cafés étant fermés, nous n’appréhendons plus la ville comme des acteurs, mais en tant qu’observateurs. Alors que seul l’intérieur de ces bâtiments nous paraissait autrefois digne d’intérêt, on se surprend aujourd’hui à en étudier les façades. C’est l’occasion de rechercher ces cours secrètes que nous ignorions parce que trop pressés, ou de se prélasser dans ces hauts lieux historiques aujourd’hui vidés de leurs touristes.
Pour profiter au maximum de votre balade, oubliez cartes et plans. Faites confiance à votre intuition. Une belle récompense vous attend ; celle de faire des découvertes inattendues.
Forêt, côte ou ville… voyager n’est pas tant une question de destination, mais plutôt de la joie que procure le fait de voir ou de faire quelque chose de différent. Alors, même si l’effervescence des longs voyages vous manque, nous vous encourageons à faire votre sac à dos avec un esprit ouvert. Les nouvelles aventures ne seront pas difficiles à trouver.
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